¡Crímenes horribles!

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RESUMEN
La violencia intrafamiliar abruma y se torna alarmante, como consecuencia de los crímenes horribles ejecutados por hombres que cercenan de manera despiadada las vidas de esposas y exesposas; esa situación convoca a una meditación colectiva y a la unidad nacional alrededor de una cruzada por la cohabitación pacífica en el seno de las familias dominicanas.
Muchas mujeres dominicanas son víctimas de la agresión bestial de hombres que conviven con ellas y de otros que no soportan la ruptura de relaciones sentimentales, por tanto, las damas indefensas carecen de seguridad y su existencia está en peligro permanente.
Una violencia descomunal basada en la “cultura machista” y “falsa creencia de propiedad” de las mujeres, convierte a los hombres en asesinos e incapaces de controlar sus emociones, por tal razón, destrozan a quienes deciden poner fin a un enlace matrimonial.
Frente a esta dramática realidad, se impone poner en marcha un programa de orientación psicológica, con el objetivo de concienciar a los varones para que respeten el derecho a vivir que tienen las hembras. En ese proceso deben integrarse gobierno, escuela, universidades, medios de información e iglesias, debido a que es un compromiso de todos coadyuvar a propiciar la convivencia pacífica en los núcleos familiares.
También, es pertinente desarrollar un programa de investigación para identificar las causas de los feminicidios y de ese modo procesar un diagnóstico exacto, ya que es determinante para definir las políticas efectivas en aras de contrarrestar la violencia intrafamiliar.
Es inaceptable que confesos asesinos logren su libertad con relativa facilidad y que otros que tienen orden de alejamiento de sus compañeras concreten crímenes atroces, debido a que las autoridades no brindaron la debida protección a quienes estaban sentenciadas a muerte.
Además, las autoridades del Ministerio Público y la Policía Nacional deben actuar con más drasticidad contra los feminicidas y elaborar expedientes con solidez para que los jueces apliquen con rigurosidad todo el peso de la ley contra quienes amenazan y luego matan a indefensas del género femenino.
Hay que aunar esfuerzos y voluntades para frenar la muerte violenta contra las mujeres y así protegerlas de la violencia más cruel y extrema contra la población femenina.
Un gran desafío es revertir el proceso de desmantelamiento de los valores y virtudes para la buena convivencia entre las parejas, porque así habrá paz y felicidad en la célula motriz de la sociedad: la familia, porque en la misma deben cultivarse valores y los soportes para el desarrollo de los pueblos.





