Sociales

Crítica de teatro: Matilda, el musical


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


Matilda, el musical, fuera de toda duda, es,como versión nacional, la proeza teatral más extraordinaria de 2024 y de muchos de los años transcurridos. Los precedentes que deja esta representación son muchos, pero por encima de todo, lo que se obtiene es una representación escénica que deja sentir en escena el presente y futuro inmediato teatral/musical dominicano, mediante un desborde de talento y energía que trasciende la fuerza estética de sus dos cierres, a cargo de toda la compañía.

La versión nacional del afamado musical inglés, que suma ya más de seis mil representaciones en el mundo, dota de vida y perfil quisqueyano a una historia universal por sus valores, por la exigencia de destreza y entrega a los perfiles de sus personajes y a la cual niños y niñas nacionales, le acaban de estampar el entusiasmo vital del Caribe.

El proceso de selección de sus talentos, condujo a analizar más de 400 aspirantes para llegar a la determinación de los 35 personajes que finalmente quedan responsabilizados de actuar.

La coreografía de conjunto, uno de sus principales aportes, por la sincronía de movimientos, a pesar de la escasa edad de una parte del elenco, sobre todo en los pases acelerados. Vocalmente, los coros alcanzan un expresivo abanico de colores, sobre todo en sus tonalidades agudas y una coordinación impecable. Todas las honras para el coreógrafo Erick Roque.

Los recursos técnicos se lucen sobre todo el vestuario, maquillaje y peluquería, que alcanzan su principal expresión con la malvada Directora Tronchatoro, quien es caracterizada con la misma o mayor verosimilitud que sus similares de las dos películas Matilda (el drama cómico y el musical).

Actoralmente, resaltan la candidez y grácil intensidad las dos intérpretes de las Matilda’s (Camila Mejía y Ema Roque), que enternecen al público (las vimos a las dos). Son dos tesoros a ser descubiertos, respecto de dos papeles centrales que les exigen mucha entrega.

Judith Rodríguez, que alcanza una interpretación vocal de múltiples expresiones, sustentada además por un dominio del movimiento escénico, transmitiendo el sentido del humor de su paródico personaje y sumando un notable éxito interpretativo a su carrera. Judith está en sus expresiones más altas.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba