Salud

El zumo de naranja no provoca los mismos picos de glucosa que un refresco: «La estructura de los alimentos importa»


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urante años, tanto las guías dietéticas más influyentes como organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han considerado que los azúcares presentes en el zumo y los añadidos en refrescos o bebidas edulcoradas son «gemelos metabólicos», es decir, que se comportan igual al llegar al organismo. Pero una nueva investigación realizada por el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC) de Murcia acaba de confirmar que no es cierto. «La gente suele asumir que, dado que el zumo de fruta contiene azúcares naturales de la fruta, debe comportarse de la misma manera que una bebida azucarada. Nuestros hallazgos demuestran claramente que no es así. La estructura de los alimentos importa», señala el profesor Francisco A. Tomás-Barberán, autor principal del estudio.

El grupo quiso determinar si los azúcares del zumo de naranja natural se absorben de manera diferente que los de una bebida que solo contenía dichos azúcares. Es decir, si los añadidos o refinados, que se emplean en preparación de alimentos, son iguales que los «libres», que son aquellos que están naturalmente presentes en productos como los zumos (naturales o no), pero también en la miel, el almíbar o los concentrados. Para ello, compararon, en 25 hombres jóvenes y sanos, el consumo de cuatro bebidas de 300 mililitros, tres de las cuales estaban ajustadas para contener 25 gramos de una mezcla de azúcares (glucosa, fructosa y sacarosa): zumo de naranja natural, una bebida de zumo de naranja con azúcares añadidos al 50 %, una bebida de agua azucarada y una bebida de agua con glucosa. Los resultados, publicados en la revista Food & Function, mostraron que, quince minutos después de ingerir las bebidas, los niveles de glucosa en sangre eran significativamente más bajos tras tomar zumo de naranja natural que tras consumir el líquido con azúcar.

«La presencia de la matriz natural de la fruta actuó como un regulador que moderó la velocidad y la intensidad de la subida de azúcar en sangre», señalaron los investigadores. Explican este efecto la acción de los polifenoles, como la hesperidina, que interfieren en los transportadores intestinales de glucosa; de minerales como el potasio, magnesio y calcio, que apoyan el metabolismo de la glucosa y de factores como la acidez y la fibra residual, que ralentizan el vaciado gástrico.

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