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Expertos advierten que nuevas plantas no resolverán los apagones si persisten fallas en la distribución


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Santo Domingo. – Entre agosto y septiembre de este año, los dominicanos sufrieron prolongados cortes en el servicio eléctrico, situación que el Gobierno atribuyó al aumento de la demanda energética producto de las altas temperaturas, así como al retraso en la entrada de tres plantas de generación previstas para incorporarse al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).

El SENI debió recibir 612 megavatios (MW) adicionales, provenientes de tres centrales: Energía 2000, con 414 MW; Energas IV, con 130 MW; y el ciclo combinado de SIBA, con 68 MW. De acuerdo con las autoridades, la entrada de estas plantas permitirá resolver los apagones de cara al verano de 2026.

Sin embargo, el consultor eléctrico Miguel Rosario advirtió que la incorporación de nuevas generadoras no bastará para eliminar las interrupciones, si no se corrigen las deficiencias estructurales del sistema de distribución.

“Estamos partiendo de la idea de que el sistema cuenta con suficiente generación, lo cual no es cierto. Se necesita al menos un 15 % de capacidad en generación de reserva fría y un 5 % operativa, para mantener la estabilidad ante la alta penetración de proyectos renovables”, explicó Rosario.

Demanda en crecimiento constante

Entre 2023 y 2024, la demanda energética nacional creció 391.49 MW y 218.42 MW, respectivamente, según datos del Organismo Coordinador del SENI.

En los últimos ocho años, el país ha registrado un incremento acumulado de 1,281.26 MW, con un crecimiento promedio anual de 160.15 MW. En ese período, la demanda máxima pasó de 2,218.83 MW en 2017 a 3,500.11 MW en 2024.

Rosario insistió en la necesidad de un plan de expansión continuo y despolitizado, que trascienda los cambios de gobierno y garantice una planificación energética de largo plazo.

“Si la demanda continúa creciendo al ritmo actual, la nueva generación podría agotarse en menos de cuatro años”, advirtió el especialista.

Hasta julio de este año, la disponibilidad promedio del parque de generación era de 3,927 MW, según el Ministerio de Energía y Minas. Un mes después, el país alcanzó un pico histórico de demanda superior a los 4,038 MW, lo que provocó interrupciones ante la imposibilidad del sistema de suplir toda la carga.

Licitaciones anuales, la clave del equilibrio

Para José Luis Moreno San Juan, director del Instituto de Energía de la UASD, la solución estructural a los apagones pasa por un régimen de licitaciones permanentes que garantice la entrada planificada de nueva generación térmica.

“Todos los años debe incorporarse una cantidad de generación, por lo menos hasta 2035. Lo ideal es licitar hoy la energía que se va a necesitar dentro de cinco años; es decir, la de 2030 debió licitarse en 2025, y la de 2031 en 2026”, señaló el académico.

Moreno San Juan estimó que la demanda máxima de 2025 se ubicará entre 3,850 y 3,900 MW, con un ritmo de crecimiento interanual de entre 190 y 300 MW, superior al promedio histórico del 5 %, que ahora ronda el 8 %.

“Aunque la entrada de las nuevas plantas ayudará al abastecimiento, para 2026 y los años siguientes será necesario seguir sumando generación térmica si queremos mantener la estabilidad del sistema”, subrayó.

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