Editoriales

La rendición de cuentas


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Lo que mandan a cumplir los artículos 114 y 121 de la Constitución de la República es que el primer mandatario acuda ante la Reunión Conjunta de las cámaras legislativas a rendir cuentas de sus ejecutorias del año pasado y a explicar las proyecciones macroeconómicas, fiscales, financieras y sociales.

Ese ritual que se podría asumir como un simple trámite constitucional, tiene una gran connotación porque cuando un presidente rinde cuentas a su pueblo es algo que solamente sucede donde imperan regímenes democráticos, y se trata de un ejercicio de transparencia y señal de salud de ese sistema institucional, que los dominicanos debemos preservar y defender.

En lo esencial, la comparecencia de ayer de Luis Abinader fue una pieza optimista; se exhibieron metas alcanzadas y se explicaron otras en curso.

En resumen: República Dominicana luce sólida, con alta inversión extranjera, reducción de pobreza, crecimiento exportador y estabilidad financiera.

Muchos logros enunciados, aunque la palabra “logro” solo haya figurado una sola vez entre las más de 19 mil del discurso, y si una gran carencia se pudo advertir es que tras exitosas cifras se pudieran esconder falta de gerencia y de eficiencia, como al abordar el sistema eléctrico, la minería, la deuda externa…

El entorno internacional desafiante y el manto de incertidumbre por el posible embate de factores externos y de la geopolítica que escapan al control local, quizá no debió de estar ausente.

Lo mismo se podría decir de reformas pendientes, algunas estructurales, muchas de ellas en manos de un Congreso en el que el Ejecutivo tiene mayoría más que calificada.

Importante ha sido que esta rendición de cuentas se concibiera como el mensaje del presidente de todos los dominicanos, y no como el del líder del partido gobernante; inclusive, en ningún momento hubo descalificación, ni tono electoral ni confrontación política.

Resultó ideal que al cerrar proclamara ¡Que viva la República Dominicana!, precisamente porque lo más relevante de la jornada de ayer era el aniversario 182 de la Independencia Nacional, una fecha gloriosa cuya celebración enaltece a la patria, y que debe convocar a la unión de todos los dominicanos.

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