¡La tapa al pomo de los gárgolos!

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RESUMEN
Reynaldo Peguero
Ponerle «la tapa al pomo» es un refrán cubano para cerrar categóricamente, discusiones y debates. Se utilizan argumentos contundentes que impiden al adversario rebatir o responder, en modo alguno. Hace mucho que, a los viajes de cooperación internacional sin propósito, se le puso «la tapa al pomo». En República Dominicana, los eventos internacionales auspiciados de 1990 al 2010, eran un desorden colosal.
Ese asunto espinoso fue resuelto con mucho talento diplomático y científico, por la doctora Socorro Gross Galiano, efectiva representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Nunca tuve reporte impreso de la representante, pero me explicaron que más del 70% de los dominicanos invitados, abandonaba los eventos el primer día. De este total, muchos sólo se dejaban ver en las sesiones protocolares. Más del 60% no podía explicar qué se trató. Peor aún, alrededor de 90%, no ponía en práctica, lo que supuestamente aprendían y más del 95% no exponía, ni hablaba, ni participaba en los debates.
Me enfoqué, por las implicaciones éticas de los viajes sin propósito; y porque unos años antes, la PUCMM y Fundación W.K. Kellogg, me designaron director del proyecto de unidad entre el Estado, la Comunidad y la Universidad (UNI). Antes de iniciar, la Kellogg impuso visitar proyectos parecidos en Medellín, Cali, León y Ciudad de Panamá. Ellos financiaban, pero había que efectuar un seminario viajero para entender el proyecto en contextos similares. Metodologías, evaluaciones, enseñanzas aprendidas e informe técnico.
En el Plan Estratégico Santiago (PES), más adelante, me dediqué de poner en práctica lo aprendido en relaciones internacionales. Creamos mesas locales de cooperación externa con la participación de todas las agencias de cooperación, una sugerencia nuestra validada para la ocasión por el presidente Hipólito Mejía y su ministro de planificación y desarrollo.
Al salir, por voluntad propia, de esta prestigiosa entidad, nunca pude imaginar que la ineficacia, el paseo urbano y hacer fotografías bonitas, fueran “un fantasma que cabalgaría de nuevo” en Santiago.
Casi todos los seminarios internacionales que se realizaron en nuestra gestión, tuvieron impacto. Desde Rosario, Argentina hasta San Sebastián, España, para la Agenda de Cultura para el Desarrollo y el Rescate del Centro Histórico. También desde New Orleans hasta Dubuque, Iowa, USA, para la gestión de riesgo. Todos lograron movilizar un financiamiento especial y atrajeron fondos internacionales no reembolsables a favor de Santiago, por unos US $3.5 millones.
El rescate del río Gurabo, no se hubiera sido tan exitoso, sin tomar de modelo, la gestión del primer tramo del río Mississippi en Dubuque. Sin valorar la importancia de las cuencas en Guayaquil, Ecuador o la gestión de ríos en Aburrá, Antioquía, que fueron experiencias claves para crear el consejo «Santiago Solidario» y el primer Plan de gestión de cuencas aportado por CORAASAN.
Nunca hubiéramos avanzado tanto en movilidad, sin conocer el consejo de seguridad vial de Costa Rica y el transporte público y los trenes de Barcelona.
A lo mejor Santiago requiera un especialista como Gross Galiano para sacar a latigazos del templo del plan estratégico, el conjunto de gárgolos bacterianos que han infestado esta honorable institución, convirtiéndola en una agencia de viajes sin propósito. Ponerle la «tapa al pomo» es evitar que la botella derrame caos y el libertinaje. Retomar los viajes al exterior, implican estrategia, ética, propósito y proyectos de impacto.



