Opinión

La trampa económica de 2025


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Aquiles Olivo Morel

La confrontación política en los modelos democráticos no se detiene sin importar si los procesos electorales acaban de culminar o, por el contrario, si quien obtuvo la victoria electoral apenas cuenta con algunos meses de ejercicio gubernamental. Se habla de campaña adelantada, por la manera en cómo los responsables o cabezas de los principales partidos políticos actúan.

En cualquier país occidental, donde la democracia empieza a germinar en la cultura política las formas en que se ejerce el poder se ve íntimamente ligada a la ejecutoria, la conducta y las realizaciones de quien, en el momento, se encuentra en el ejercicio del poder gubernamental. Los temas que aborda son objetos de críticas; las obras que emprende están bajo vigilancia; la ejecución presupuestaria se vincula con sus aspiraciones.

La República Dominicana (RD) no es la excepción: algunos analistas consideran que la campaña adelantada entró en vigencia de inmediato. El PRM obtuvo recientemente su victoria electoral. Aunque los principales partidos de oposición recién acaban sus respectivos congresos, en el escenario político electoral siguieron actuando como si el proceso de 2024 no hubiese culminado.

Los proyectos de reformas, con los cuales el presidente pretendía moldear su nuevo gobierno, a través de la introducción al Congreso de la República, no concitaron tanto interés e impacto como se esperaba. La oposición, en el caso de la Reforma Fiscal, se le vio desempeñándose con gran destreza, dejando a la población y a los sectores productivos emprender la batalla contra el propio gobierno.

La reacción inmediata no se dejó esperar. Sacó el proyecto del conoci­miento de los legisladores y hasta la fecha no se conoce ningún otro, al no ser la actitud del gobierno se plantearse nuevas estrategias para frenar el gasto excesivo; reorientar algunas instituciones y repensar en las próximas metas (400 metas consensuadas en el Consejo de Gobierno), para que a partir de enero emprender su segundo mandato.

Las demás: Reforma a la Constitución de la República transcendió sin impacto alguno para los ciudadanos; se trata de un tema relacionado con la conducta de las élites políticas; aunque pudiera ser de interés de una minoría de la población, su repercusión o dividen­do político no se pueden cuantificar con certeza; en cambio, la Reforma al Código Laboral, otra de las reformas introducidas, tampoco logró  la dimensión esperada debido a sus discrepancias en el abordaje de la cesantía, un tema de mucho interés para el sector empresa­rial.

El Gobierno deberá empezar el nuevo año corrigiendo los reiterados desacuerdos de sus funcionarios en decisiones elementales de su ejercicio; el último se vincula con los Bonos Navideños, donde la aplicación, aunque bien intencionada, incluyó a personas que no forman parte del tinglado de pobres de la RD.

Actualmente, se ve que un gobierno recién iniciado transitando el camino de la defensiva frente a una oposición obligada a reinventarse, si se observan sus resultados electorales recientes. Esta situación no se relaciona con las acciones políticas de sus contrarios; se vincula directamente con las falencias y las erradas decisiones de ministros y directores que al parecer no analizan a profundidad los aspectos estratégicos que emanan de sus actos.

Y como el contexto de actuación del gobierno viene aceleradamente cambiando de forma desfavorable habrá que ver cómo se las ingenian los diferentes estrategas para relanzarlo bajo un escenario de muchas precariedades financieras; a partir de la conclusión de la pandemia el presidente de la República, a quien se le puede considerar como una de las figuras clave de América Latina (AL), albergó la esperanza de impulsar una Reforma Fiscal para captar el dinero con el que culminaría las importantes obras de infraestructuras emprendidas por su gobierno.

No ocurrió así; ahora consciente de la necesidad de reevaluar nuevas opciones pudiera ocurrir un estancamiento en la continuidad de todos estos proyectos; se advierte el giro de los sectores productivos respectos a oponerse a cualquier sacrificio fiscal; entienden que el gobierno debe elevar la calidad del gasto; otros, en cambio, se inclinan por una disminución de la burocracia y, en definitiva, no se visualiza con exactitud como va a responder a la captación de nuevos ingresos.

La trampa visible que no puede ignorarse es que el presidente conoce a cabalidad lo que implica conducir al país a un Default: Bajan las calificaciones en los mercados internacionales; habrá escasez de liquidez y, por consiguiente, el país empezaría a deslizarse hacia una crisis económica, fundamentada en los elevados compromisos que implica la deuda externa. Estoy seguro que trabajan arduamente en este tema invisible para muchos, pero una trampa compleja para el equipo económico y el gobierno.

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