La vida social de Santiago se desintegra

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RESUMEN
Por: Rafael A. Escotto
Escuché el análisis antropológico y social que hizo Yordi Veras en el programa televisivo «El despertador», dirigido por Ana Mitila Lora, por Color Visión, Canal 9, sobre la sociedad de Santiago de los Caballeros, tanto en el pasado como en la actualidad. La intervención de Yordi, el día jueves dieciséis de octubre, no podría haber sido mejor: fue una síntesis apretada, pero admirable, producto de su talento y de su capacidad como observador social.
El Santiago de ayer era una comunidad unida. Sus habitantes compartían una serie de valores, normas y objetivos comunes. Cada individuo contribuía al bienestar colectivo, manteniendo una armonía entre sus múltiples identidades sociales: cultural, profesional y familiar.
Sin embargo, cuando una comunidad interactúa con fuerzas externas, o sea, personas que migran de una región a otra dentro del mismo país, que traen comportamientos irrespetuosos, agresivos, provocadores e impulsivos, estas interacciones pueden actuar como perturbaciones que causan una «desafinidad» social. Estas y otras particularidades migratorias fueron observadas y muy bien explicadas por Yordi Veras durante su entrevista vía Zoom.
Esta transformación puede expresarse en perjuicio de la cohesión dentro de la comunidad, donde las personas se encauzan hacia identidades más independientes, reduciendo su solidaridad social.
Esta anormalidad es palpable en la sociedad de Santiago de los Caballeros, cuyo desarrollo socioeconómico y posibilidades de ocupación es notable comparado con otras provincias, por lo que enfrenta cambios rápidos y profundos en la característica de su población. Por ejemplo, estuve recientemente en la ciudad de Nueva York, donde me crie y estudié derecho, y me sorprendió cómo había mermado el capital social en este Estado, donde se produce una fragmentación de la sociedad y donde el sentido de comunidad y unidad que existía antes se ha deteriorado sensiblemente.
En un trabajo del sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, quien se preocupó por estudiar los cambios sociales y sus consecuencias en todos los eslabones de la sociedad, al leer una de sus obras, «Modernidad y Holocausto», me encontré con una descripción de cómo la modernidad, caracterizada por constante cambios e incertidumbres, refleja «una forma de decoherencia social en la que las identidades y las relaciones sociales se vuelven más fluidas y menos cohesionadas».
La explicación de Bauman me llevó a comprender cómo la fragmentación social en Santiago se acentúa a medida que las estructuras y normas tradicionales están en incesante cambio. En el contexto social actual, es sorprendente ver cómo las normas, valores y estructuras que mantienen la disciplina se han ido perdiendo. Es posible que este comportamiento se deba a la falta de liderazgo, al aumento de la desigualdad, a la corrupción o a la desconfianza en las instituciones.
En estos casos, hay una tendencia natural a que se incrementen los factores descritos anteriormente, lo que se traduce en un mayor desorden y una menor capacidad de la sociedad para mantener la cohesión y la estabilidad.
Para enfrentar los factores negativos en la sociedad de Santiago, es esencial fortalecer las instituciones que mantienen el orden y la justicia. Esto exige impulsar la transparencia, luchar contra la corrupción y garantizar que las normas y leyes se apliquen de manera equitativa. Además, es necesario reforzar los contactos sociales entre grupos y dentro de las comunidades para reducir las tensiones propias de la desconexión social visibles en la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Concluyo recomendando que el Estado promueva la inclusión social y fortalezca las instituciones democráticas. Las políticas que impulsen la participación ciudadana y la creación de una identidad común inclusiva pueden actuar como mecanismos para reducir la falta de coherencia social. En particular, los programas de integración comunitaria pueden ayudar a construir una identidad colectiva que resista las perturbaciones externas y mantenga la cohesión interna en la sociedad de Santiago de los Caballeros.




