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Oro unificador


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El deporte cohesiona y concentra a los pueblos en torno a su identidad; su influencia es tan poderosa que permite superar diferencias políticas, religiosas y culturales para celebrar unidos las victorias de los atletas que representan a las naciones en competencias internacionales de alto nivel, como por ejemplo los Juegos Olímpicos.

Una muestra de esto fue la “Medalla de Oro” conquistada por la sobresaliente atleta dominicana Marileidy Paulino, quien es la reina del atletismo a nivel mundial, porque vinculó a todos los sectores nacionales para festejar  con júbilo la hazaña de la “Gacela de Nizao”, en los “Juegos Olímpicos París 2024”.

Es propicia la ocasión, para felicitar a Marileidy y a todos los deportistas que representaron a República Dominicana en “París 2024”, Francia, por su abnegación y compromiso, en una exhibición donde prevaleció el amor patrio, en defensa de la bandera tricolor y demás símbolos que identifican a la República Dominicana en el globo terráqueo.

La monarca y campeona global de los 400 metros planos sedujo al gobierno, los líderes de los políticos opositores, académicos, artistas, obreros, campesinos y a toda la población en sentido general, para reverenciarla y al mismo tiempo enaltecer con orgullo la dominicanidad.

Se trata de un oro unificador, que motiva a la reflexión, a fin de adquirir conciencia sobre la importancia de aunar esfuerzos, sacrificios y voluntades, con el objetivo de resolver con ese mismo ímpetu los problemas sociales y económicos y trabajar todos juntos por un mejor país, así como fomentar el bie­nestar social de la gente.

Tras su triunfo, que también incluye un nuevo récord olímpico, Marileidy expresó: “Sigamos sumando más talento a nuestro país. Con la ayuda de Dios, podemos llegar lejos y el poder de Dios es grande”. Esas palabras estimulan la unidad y el espíritu patriótico y civilista, para asumir con responsabilidad los retos, para transformar la sociedad y contribuir con la dignidad humana.

Es hora de ampararse en el concepto filosófico que reza: “Hay que pensar, soñar, creer y atreverse”, para lograr surcar los caminos hacia el progreso, el bien común y el desarrollo integral del país y de quienes habitan en los 48 mil kilómetros que conforman el territorio de la República Dominicana.

Que se aproveche, entonces, la des­treza a los atletas porque ellos trazan una ruta de  éxito, ejemplarizante para la juventud dominicana.

¡Qué viva el país, que viva la República Dominicana!

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