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Paradisus Grand Cana se convirtió en epicentro de la moda nupcial con THE ONE Bridal Weekend 2026


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Punta Cana. Hay celebraciones que se organizan. Y hay otras que se sienten, que inspiran y marcan el inicio de grandes historias. Paradisus Grand Cana – All Suites se convirtió en el epicentro del universo Bridal con la tercera edición de THE ONE Bridal Weekend, una cita que trascendió la pasarela para transformarse en un espacio donde confluyen sueños, destino y creación.

 

Bajo la dirección estratégica del reconocido productor y consultor de moda Sócrates McKinney, la plataforma integró hospitalidad de alto nivel, talento creativo dominicano y extranjero, así como una agenda cuidadosamente diseñada para parejas que buscaban convertir su boda en una experiencia memorable.

Para Mynor Espinoza, Managing Director de Hoteles Meliá en República Dominicana, el crecimiento del evento respondió a una visión clara de posicionamiento y excelencia: “THE ONE Bridal Weekend se ha consolidado como una plataforma que celebra el talento y la innovación en la moda nupcial. Para nosotros fue un privilegio recibir en Paradisus Grand Cana, a diseñadores que elevan esta experiencia y contar nuevamente con el liderazgo de Sócrates McKinney, clave en el prestigio alcanzado por el evento. En Meliá no solo creamos eventos; concebimos experiencias que permanecen en la memoria. THE ONE Bridal Weekend fue una expresión natural de esa visión”.

Por su lado, Sócrates McKinney enfatizó que esta nueva edición de THE ONE consolidó el proyecto en su ruta hacia la internacionalización. Señaló que, por primera vez, la pasarela contó con una colección internacional, la mexicana Vero Diaz, ampliando así el alcance y proyección de la plataforma.

En un entorno donde el lujo no se impuso, sino que fluyó con naturalidad, THE ONE fue más allá de un desfile. Propuso una inmersión en el Bridalcontemporáneo, con conversaciones cercanas con diseñadores y colecciones que marcaron el ritmo de un fin de semana dedicado a explorar identidad, tendencias y estilo.

La programación inició con una cena privada en los Jardines de Pavilion y culminó con la esperada pasarela frente al Lago Central, donde cada colección estuvo concebida para provocar emoción y ofrecer una mirada distinta sobre el “sí, acepto”. Porque THE ONE no es solo moda: es estilo de vida.

La sensibilidad femenina encontró una interpretación sofisticada en Michelle Reynoso, quien presentó Bridal Resort 2026, una colección que respiró brisa marina y elegancia serena. Inspirada en bodas frente al mar, apostó por sedas naturales, organzas etéreas y encajes franceses que envolvieron la silueta con ligereza y movimiento. Es la novia que elige el lujo sin exceso, que entiende la elegancia como una extensión de su esencia y que encuentra en el paisaje caribeño el escenario perfecto para decir sí. 

En esta edición, el universo masculino tomó fuerza con Manuel Febrillet con Caballero Eterno, una colección que explora la dualidad del hombre contemporáneo desde una elegancia profunda y contenida, equilibrando fuerza y sensibilidad. Con materiales refinados y una estética que dialogó entre lo clásico y lo actual, Febrillet articuló una sastrería introspectiva que honró la tradición mientras impulsó la innovación.

Desde una perspectiva profundamente romántica, Joel Reyes presentó Sueños de Novia, una colección que elevó el vestido a la categoría de símbolo. Inspirada en ese sueño silencioso que muchas mujeres comienzan a tejer desde la infancia, la propuesta desplegó cristales que capturaron la luz como destellos de esperanza, delicadas tonalidades blancas y suaves matices que equilibran fortaleza y ternura con elegancia absoluta. Cada diseño celebra la individualidad de quien lo lleva, entendiendo que el vestido no es solamente una pieza de moda, sino la materialización de un anhelo, la memoria de un sueño imaginado y la promesa visible de un nuevo comienzo.

Wilson Alcéquiez y su colección Mixture, una propuesta que redefine la elegancia del novio contemporáneo. Texturas que dialogan, monocromías impecables y cortes atemporales que hablan de elegancia sin rigidez, fusionando lo clásico con lo moderno, posicionando el traje nupcial como símbolo de identidad y carácter.

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