Editoriales

Un negocio apetitoso


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Los decomisos diarios de cigarrillos extranjeros, tanto por tierra como por mar, demuestran que este tráfico ilegal resulta tan lucrativo como el de personas haitianas.

El contrabando persiste, aun cuando las incautaciones de cigarrillos que entran desde Haití son cuantiosas.

El simple hecho de que los traficantes sigan intentándolo confirma que el negocio está activo en el comercio local, generando jugosas ganancias para sus promotores en perjuicio del fisco.

Al tratarse de una operación ilícita sistemática y persistente, este negocio luce, incluso, más redituable que el tráfico de drogas.

La labor de las autoridades ha sido eficaz en términos de incautaciones y arrestos, como queda en evidencia con cada nuevo reporte.

Sin embargo, la mera frecuencia de estos decomisos plantea una pregunta inquietante.

El tráfico ilegal de cigarrillos no es nuevo; data de viejo, junto al de otros productos como licores, armas y marihuana, sin omitir el de ciudadanos haitianos que ingresan sin visa al país.

Lo que más llama la atención es que, a pesar del control eficiente de las autoridades, los cargamentos sigan siendo tan voluminosos y el tráfico parezca imparable.

Hasta ahora, no se vislumbran acciones contundentes contra los comercios locales que se prestan para vender estas mercancías ilegales.

Mientras no se ataque este eslabón final de la cadena, el apetitoso negocio seguirá floreciendo.

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