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Aranceles versus libre comercio


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¿Cuáles son los propósitos de la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump? Esa interrogante ha sido formulada a especia­listas en economía, a organismos finan­cieros y a negocios internacionales, y todos coinciden que se persigue proteger las industrias estadounidenses, incrementar la recaudación de recursos económicos y aplicarla como herramienta para obtener ventajas en transacciones económica-comerciales.

Otros objetivos de Trump son recuperación de empleos, encarar el déficit fiscal y comercial, estimular las inversiones y  abaratar la canasta familiar en Estados Unidos, porque esos problemas socioeconómicos  afectan a los estadounidenses; no obstante, es injusto buscar soluciones a una problemática interna, a expensa de sacrificar a la población mundial.

Además, se prevé que impactará de manera negativa en la economía a escala planetaria y al mismo tiempo constituye una seria amenaza contra la libertad y soberanía comercial de todos los países, en la medida que se trata de un plan proteccionista para productores e industriales de Estados Unidos.

Frente a la nueva situación impositiva presentada, tras el regreso al poder del republicano Donald Trump,  procede que quienes dirigen los estados estudien las disposiciones y se preparan para encarar los retos que tienen por delante, con la finalidad de repeler la agresividad tributaria del mandatario estadounidense.

Dharshini David, Corresponsal de Economía de BBC, establece que el amplio paquete de aranceles del presidente Trump, pone en riesgo el libre comercio a nivel mundial, por ende, se puede complementar que constituye una real intimidación contra todas las naciones.

También, las cargas tributarias a las importaciones  de productos y mercancías  hacia Estados Unidos desde China, Méxi­co, Canadá y Europa,  influirán en el aumento de los precios de las materias primas,  elevación de  los costes de producción e intensificará la inflación, lo que se traducirá en una crisis alimentaria, disminución del poder adquisitivo de la población y auge de la pobreza a nivel universal.

Para contrarrestar los efectos del plan arancelario impulsado por  Trump, quienes controlan los poderes políticos, sociales y económicos deben unirse alrededor de una plataforma productiva e imponer impuestos sustanciales a los productos importados desde los Estados. Esta sería una medida para negociar con el mandatario estadounidense y obligarlo a flexibilizar sus proyectos, a fin de preservar la estabi­lidad económica, asegurar el bienestar social y evitar una recesión de la economía  que algunos asumen similar a la crisis del 1930.

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