Editoriales

Cárceles dominicanas: una oportunidad


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00



Uno de los componentes más difíciles de alcanzar en la agenda de la gestión pública lo constituye el componente de la institucionalidad para organizar la operatividad de los diversos órganos que integran el Estado.

Lo anterior vale tanto para los problemas de la Justicia, como para toda la administración pública, donde se observa con qué facilidad las iniciativas novedosas para organizar unos servicios públicos eficientes y modernos, son diluidas por una tradición que impone una rutina cargada de informalidad y del modelo del dominio personal, que resulta no solo ineficaz, sino que también se presta a las malas prácticas en la función pública.

Por eso satisface el hecho de que, el Gobierno en esta fase de transformación de la Administración Pública, esté dando los pasos para la institucionalización de la transparencia. En ese orden, el presidente Abinader ha dado a conocer que las instituciones del Gobierno en un 93.4 % cumplen con el índice de transparencia, con lo cual el país ha registrado un progreso en materia de la anticorrupción gubernamental.

Se trata de un paso de avance importante del Estado dominicano no solo para una más efectiva organización de éste, sino que marca la reorientación del sector público en materia del control de la corrupción.

Esos avances en el plano de la institucionalidad deben complementarse con el renglón penitenciario, que debe aprovechar los nuevos edificios de La Victoria-Las Parras, para trasladar a los reos de La vieja Victoria, y con ello proseguir con el establecimiento del Nuevo Modelo Penitenciario, dentro del cual se preparen a los internos en ocupaciones y oficios, además en valores que les permitan su inserción a la sociedad, convertidos como ciudadanos útiles y ordenados al momento de salir de los recintos carcelarios.

Al final del periodo 24-28 se debe haber completado la conversión del viejo mo­delo penitenciario por el nuevo Modelo, de manera tal que el régimen penitenciario no solo contribuya a la regeneración del mundo de la delincuencia y la criminalidad, sino que deje de ser un antro de formación de delincuentes y de centro de corrupción e impunidad de reos y autoridades cómplices.

Consolidar la metodología institucional, para la transparencia y las buenas prácticas administrativas, así como para aprovechar La nueva Victoria y retomar la instalación del Nuevo Modelo Penitenciario hasta abarcar a todas las cárceles dominicanas, sería un objetivo factible y posible, que permitiría que el país diera un paso trascendental en su desarrollo institucional para la democracia civilista.

¡Qué el Gobierno aproveche esa oportunidad!

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba