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Crecimiento económico y desafíos para 2025


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El año 2024 culmina con un balance posi­tivo en materia económica en República Dominicana, cuyo proceso se manifiesta en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)  en 5,1 %  y  la disposición del Banco Central de reducir la tasa de interés interanual a 5,75 por ciento, dos indicadores trascendentales para la estabilidad macroeconómica, incremento de las inversiones y la confianza generada en los actores productivos.

No obstante, en el 2025  hay que prepararse para afrontar con responsabilidad múltiples desafíos, como la inflación, criminalidad, inseguridad ciudadana, marginación, desigualdad e injusticia social.

Con relación al crecimiento de la economía, el Banco Central estableció que se situó en 5,1 %, basado en resultados de una investigación científica confiable y que cuenta con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), por tal razón, se consolida  el empuje económico.

Además, aumentaron las exportaciones, las remesas enviadas por los dominicanos residentes en el exterior que rondaron los diez mil millones de dólares, las zonas francas se forta­lecieron y el turismo se robusteció como una de las columnas vitales de la economía.

Otros aspectos saludables fueron la gene­ración de cientos de miles de empleos de cali­dad, expansión en los mercados internacionales, superación de dificultades comerciales con Haití y una mejoría en la producción agropecuaria; esos logros inciden en la fortaleza del sistema económico y al mismo tiempo vigo­rizan la democracia.

Grandes retos

Pese al buen desempeño económico, gobernantes y gobernados deben definir  un plan de nación para asumir con firmeza los grandes retos de cara al 2025, en la búsqueda del bienes­tar social y el pleno desarrollo humano, porque de ese modo se garantizará el crecimiento integral.

Frente a la problemática socioeconómica, es un deber del Gobierno y el empresariado aunar esfuerzos y voluntades para contrarrestar la inflación, con el objetivo de abaratar la canasta familiar y garantizar el poder adquisitivo de la población, a fin de que la gente pueda adquirir todo cuanto necesita para vivir con dignidad en base a  los ingresos que percibe.

También es un desafío crear las condiciones para proteger a los productores nacionales, ante la entrada en vigencia en enero próximo, del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA), en la medida que representa una seria amenaza, en especial contra quienes sostienen la producción agrícola.

Asimismo, es un deber aplicar políticas eficaces contra la violencia, la criminalidad e inseguridad que atormentan a los dominicanos.

Que se aprovechen, pues, las fortalezas y las oportunidades disponibles para rebasar las debilidades y bloquear las amenazas, por la transformación de la sociedad y la felicidad de las familias dominicanas.

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