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Desafíos después de la tragedia


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Tras la tragedia registrada en Santo Domingo al desplomarse el techo de la discoteca Jet Set, la cual dejó 226 muertos y centenares de heridos, se deben asumir con res­ponsabilidad los desafíos en busca de establecer las causas que provocaron la catástrofe e identificar a quienes son culpables del incidente que mantiene a la población abrumada, porque se debe hacer justicia para mitigar el dolor que aflige a la gente.

En esa dirección, es alentador el mensaje transmitido por el presidente de la República, Luis Abinader Corona, quien proclamó: “Ahora hay que dar respuestas a qué pasó, por qué pasó y cómo pasó”; esas interrogantes deben ser respondidas con diafanidad y veracidad por las autoridades del Ministerio Público, de Planeamiento Urbano de los ayuntamientos, técnicos  y los organismos de Seguridad e Investigación del país.

La aplicación de métodos investigativos científicos debe ser la base de las indagatorias sobre el “nefasto” suceso en el Jet Set, con el objetivo de obtener resultados confiables sustentados en evidencias para generar credibilidad y así garantizar que la gente decida  aceptar el informe general en torno al trágico episodio.

De igual modo, es preciso fundamentar  las investigaciones sobre la base de las evidencias técnicas y científicas, por tanto, hay que evitar que la pasión e influencia política y socioeconómica contaminen el procedimiento, porque solo debe haber un norte: establecer la verdad con raciocinio, puesto que es el clamor de una población atribulada.

Otro deber es hacer un inventario de todas las obras públicas y privadas en las cuales se concentran multitudes, en busca de establecer cuáles ameritan reconstrucción y cuáles deben ser demolidas, porque esa es una efectiva medida preventiva. Además, es pertinente elaborar un programa de control, supervisión e inspección  de las construcciones de edificios, proyectos habitacionales, complejos deportivos, puentes y otras obras, con la finalidad de garantizar la calidad de las estructuras y de ese modo prevenir otros desastres devastadores como el ocurrido en el centro de diversión.

Procede consultar a profesionales nacionales e internacionales de la ingeniería civil, la arquitectura y las normativas urbanas, en procura de asegurar armonía entre el diseño, la edificación y la utilización de los materiales que se necesitan en una construcción, lo que amerita una supervisión estricta, ya que solo de esa manera se evitará erigir infraestructuras con los llamados y peligrosos “vicios de construcción”.

Hay que frenar la improvisación en la industria de la construcción, la cimentación de obras ilegales y  la complicidad de muchos funcionarios por la protección de las vidas de los dominicanos; ese es el compromiso de quienes dirigen las instituciones para imponer el imperio de la ley.

Una realidad es que por más justicia que se aplique no será posible revivir a los fallecidos, pero si alienta y resulta confortable para los fami­liares de las víctimas y de un pueblo sumidos en un ambiente desgarrador y con sed de justicia.

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