El llamado de Francisco

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RESUMEN
El llamado del papa clamando por el derecho a la vida y por la paz constituye un hecho revelador de la debilidad del liderazgo mundial para sostener la defensa de los valores humanizantes que guiaran a la civilización Occidental.
Las guerras y la conflictividad violenta parecen que proseguirán por mucho tiempo, haciendo cada vez más peligrosa la existencia de la humanidad y su asiento en el planeta, a medida que se ve más cercana la tercera guerra mundial, la cual podría ser definitiva de recurrirse a las poderosas y destructivas armas nucleares.
El liderazgo mundial debería unirse a la voz del papa para fortalecer la esperanza de una solución creíble al actual estado de conflicto por el que atraviesa la humanidad. Pero esa posible solución debe pasar por la comprensión del fundamento causal del presente estado convulso que viven las naciones del mundo.
Esa causalidad parte: primero de la estrategia de la globalización que se aplicara luego del derribamiento del muro de Berlín y la consecuente caída de la URSS; y más adelante, por el proceso de “vaciamiento en valores” que viene afectando al régimen económico que se impusiera del “libre mercado” , a medida que el criterio fáctico del dinero se impusiera como criterio de legitimidad, sustituyendo a los valores humanos en general y en particular los valores que sirvieran de base a la legitimidad democrática.
Dos fenómenos derivados de lo anterior activan el conflicto global: la vigencia del modelo económico y político empresarial-neoliberal, del cual emergen las oligarquías y sus poderes fácticos en permanente conflicto; y consecuentemente la lucha entre esos poderes fácticos oligárquicos por lograr la hegemonía global de su dominio, en un mundo multipolar efecto de ese mismo “libre mercado” globalizado.
Ante ese panorama amenazante se impone la necesidad de un diálogo global del liderazgo mundial que redefina la actual situación de peligro, al tiempo de consensuar un “Nuevo Orden Mundial” que regule la institucionalidad del “libre mercado” y limite la emergencia de las oligarquías, controlando las tendencias al monopolio y a la concentración de la riqueza, y retomando los valores tradicionales que le dieron origen al régimen capitalista y a la democracia legitimada por la “voluntad popular” y no por el mercado y su criterio fáctico del dinero.
¡Un “Nuevo Orden Mundial y Multipolar”, se impone en el mundo!




