Editoriales

El nuevo año


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


Llega otro año que ojalá no siga marcado por las convulsiones y las guerras porque, como sentenció ayer el papa León XIV en su mensaje por el año nuevo: “El mundo no se salva afilando las espadas”. Es lo contrario, se salvará envainándolas, para una paz como la que procuró Jesús en sus circunstancias históricas, desarmado. La paz “desarmante” que profesa el sumo pontífice es ese mismo camino con las armas de la diplomacia, de la mediación, del derecho internacional.

El mayor deseo es que en 2026 prime la innata capacidad de los seres humanos para aferrarse a la esperanza, para identificar siempre una lejana tabla de salvación, para apoyarse en ideales que marcan objetivos loables pese a los más oscuros presagios.

El tiempo de las celebraciones apenas empieza a quedar atrás. Mientras persisten los ecos de los brindis, resta proponernos conscientemente alcanzar metas accesibles y posibles de cumplir.

Implica ser mejores y defender aquello en que se cree, respetar el punto de vista de los otros, sin descalificar al que no piensa igual y afrontar los días con optimismo y con ganas.

Privilegiar el mejor territorio, el de la propia familia, con la armonía que solo es posible cuando se pone la necesaria voluntad para estar en paz con uno mismo y con los demás.

Y aunque los mensajes con augurios de prosperidad, y los deseos de dicha y ventura personal que se multiplicaron por todas partes todavía resuenan en la memoria, lo mejor es asumir que ha llegado el momento de ponerse en movimiento.

Se trata de comenzar el año aportando nuestro granito de arena por un mañana mejor y que sumemos nuestro pequeño esfuerzo cotidiano a la construcción de un mundo que merezca ser vivido.

En definitiva, anhelamos un 2026 cargado de expectativas posibles, en el que prime la buena voluntad por encima de todo, que cultivemos hábitos saludables, que cuidemos nuestro entorno, apoyemos causas nobles y caminemos hacia esa paz desarmada, desarmante y duradera, para transformar un porvenir que aparece incierto.

Que este nuevo año nos una y encamine hacia un futuro a conquistar a fuerza sueños y de trabajo.

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba