La ignorancia del tirador

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RESUMEN
Aquiles Olivo Morel
En torno a cuáles elementos gira la política norteamericana en la actualidad para motivar a los electores, al tiempo de lograr seguir desempeñando su hegemonismo en todo el orbe, sin que se pueda socavar esa influencia tan celosamente resguardada por el poder político, constituye la principal preocupación de quienes procuran indagar hacia donde se dirige el influyente país, si se miran los acontecimientos políticos recientes.
En ocasiones los temas de mayor interés abarcan: La economía, generalmente el control inflacionario y el deseo de las personas de contar con empleos dignos, capaces de guiarlos hacia el sueño americano; en otras ocasiones, la migración y como esta no se desborda, evitando a que los Estados generalmente Republicanos aprueben legislaciones duras para contenerlas; y, por supuesto, como en la política internacional viene ocurriendo un nuevo papel en las escenas de las guerras.
Culturalmente en el interior de los Estados Unidos conviven etnias de todos los tipos; grupos intereses, los cuales deben ir ocupando nuevos roles en la política y en la economía; ellos en sí, presionan sistemáticamente y dibujan la denominada versión explícita en la democracia en conjunción con la universalidad de los derechos.
Estos matices sociales siempre operan en la decisiones finales de los electores, a la hora de inclinarse por determinados candidatos, quienes también, van tras esas demandas y aspiraciones para discursivamente persuadirlos, como fue el caso de las recientes frases empleadas por el expresidente demócrata Barak Obama y, en la actualidad el propio Donald Trump y su rival Joe Biden.
La experiencia electoral de los Estados Unidos y la sucesión presidencial está repleta de controversias: van desde conspiraciones, donde se involucran a las élites y los servicios de inteligencias, como los atentados a los candidatos; fue el caso reciente del expresidente Donald Trump, quien hace denodados esfuerzos para regresar a la Casa Blanca, aprovechando el momento estelar de la débil situación mental del actual mandatario que procura continuar.
El Estados Unidos de la actualidad luce polarizado entre estas dos figuras longevas, con muchas experiencias en los temas relacionados con el comportamiento de política exterior y los roles de un país, cuya capacidad para remontar crisis esta fuera de discusión. Estados Unidos emergió de la Segunda Guerra Mundial con una influencia tal, que muchas de las instituciones creadas para arbitrar los conflictos globales están en su suelo, además de la moneda para el intercambio comercial global.
Aunque persisten los intentos de desplazamiento de este poder hegemónico, aún no se visualiza con certeza la nación capaz de asumir este papel, en un mundo donde el intercambio comercial y los bloques económicos se reconfiguran a cada instante, incluyendo el intento de una nueva moneda para desplazar el dólar.
Y por supuesto, en Estados Unidos también ebulle a cada instante en los diferentes Estados, muchos con aspiraciones nuevas de cara a alcanzar el desarrollo; generación de nuevos empleos; el uso de las drogas, en sus diferentes vertientes; las frustraciones de los migrantes y el endurecimiento de las leyes en contra de su presencia.
Estos escenarios en medio de una campaña política polarizada, agitada por los discursos de confrontación sirven de acicate para emprender estas tentativas. Obviamente, que la facilidad para acceder a las armas por parte de la población ayuda grandemente, a quienes desean saltar a la escena pública con actos como el de este atentado. Esto es la violencia interior anidada en esa sociedad goza de la facilidad de su soporte fundamental: La posibilidad de materializarse, sin importar la edad de los audaces criminales, por cuan cerca están las armas en el mercado.
Visto en la distancia este nuevo suceso político encuentra a este inmenso país en una situación llena de incertidumbre: El fin de la Guerra de Ucrania prometido por Trump, en franca confrontación con la OTAN; los intereses de la industria bélica de los Estados Unidos, empujados por el Pentágono, sientan a todos por igual en la misma mesa a repensar hacia donde se dirige, en un momento que también se le disputa su papel hegemónico global.
Lo ignorado por el tirador: Salir del umbral y abrir una espiral de violencia colectiva que pudiera alterar esa imagen construida por el país, desde su fundación, así se sencillo.





