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Medidas más a fondo


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Presidente Luis AbinaderPresidente Luis Abinader

Cuando el domingo 22 de marzo el presidente Luis Abinader dirigió un mensaje al país en el que informó que el Gobierno evaluaba la situación y las posibles consecuencias de la guerra en Oriente Medio, y estudiaba medidas que tendría que aplicar, lo saludamos.

Fue un ejercicio de transparencia y observamos sinceridad en sus palabras ante un problema externo que, en lo inmediato, República Dominicana se encuentra en condiciones para abordar.

Pero con el paso de los días y la intensidad de una guerra que ha impactado con ímpetu los mercados internacionales, y amenaza poner al mundo patas arriba, creemos que esa primera reacción y las medidas bastante puntuales anunciadas, resultan ya insuficientes y obligan a adoptar nuevas previsiones.

Esta situación de crisis, que cogió desprevenida a la casi totalidad de los gobiernos, ha enviado suficientes señales de su gran magnitud por lo que ya no se puede andar por las ramas sino afrontarla de raíz.

Hasta el momento se han adoptado medidas encaminadas a proteger los hogares más vulnerables con los programas sociales, subsidio a fertilizantes y dos ajustes mínimos en los precios de las gasolinas y el gasoil con un robusto aumento del subsidio al combustible y a la electricidad.

De la reunión de ayer con empresarios, industriales y comerciantes, se puede concluir que el acento sigue puesto en los precios y en su control, pero quizá haya que tomar precauciones para el largo plazo, como privilegiar la seguridad energética y la economía, como lo están haciendo muchos otros países.

Más vale prevenir que lamentar, dice el adagio, con este apremio que nos llega desde fuera y escapa al control local, de cuya duración nadie tiene certeza.

La simple suma aritmética de lo acontecido con el precio del barril de petróleo habla por sí sola: El 28 de febrero se cotizaba a US$67.39 y ayer a US$102,63, para un aumento de US$35.24. (Informa el Banco Central que por cada dólar la factura sube US$63 millones).

No es pesimismo ni ser ave de mal agüero, pero hasta de manera empírica se puede concluir que se necesitan medidas de mayor calado.

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