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Reflexión por la paz global


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En la disputa entre las oligarquías globales y locales que inciden en el actual panorama de violencia global, se crean las condiciones que alimentan el actual panorama mundial, el cual mantiene a la humanidad en tensión, bajo el temor que horroriza de que se llegue a una eventual guerra mundial nuclear que lo destruiría todo, incluyendo el planeta donde se asienta la civilización humana.

La violencia que sacude al mundo y las condiciones que la estimulan, definen lo que se llamó el “nuevo orden mundial” que impuso el “libre mercado”, especialmente a partir de los años noventa del siglo pasado y que ahora obliga a una profunda reflexión antes de que se llegue a la catástrofe final.

Esa reflexión tendría que concluir destacando la necesidad de una retroalimentación que corrija, regule y reformule un “nuevo orden mundial” que reforme el “libre mercado”, sin necesariamente suprimirlo, comenzando con el marco jurídico internacional, y siguiendo con todas las agencias internacionales que le dan soporte.

Ese “nuevo orden mundial” debe contener los instrumentos necesarios para mo­derar las tendencias propias del Mercado del monopolio y del oligopolio, causales de los poderes fácticos globales que luchan y compiten por la hegemonía de sus dominios.

Los intereses de las oligarquías nacionales y globales no pueden situarse por encima del interés de la humanidad, sin caer en la “irracionalidad de lo racionalizado”. En un nuevo orden mundial no se puede permitir la irracionalidad de una “economía libre” desregulada que ponga en peligro la vida humana y la del planeta sobre el cual se sienta la humanidad.

Un nuevo orden mundial con esos propósitos debe edificarse sobre la realidad de un mundo multipolar efecto de la “estrategia de la globalización neoliberal”, cuya existencia contradice al mundo unipolar dominado por una sola oligarquía, y cuya ambición contraviene la paz mundial y la existencia de los valores que les dieron sustento a la civilización occidental.

Una reforma del orden económico mundial se hace, pues, inevitable. Hay que necesariamente regular el Mercado y forta­lecer el rol del Estado, para consolidar ese “nuevo orden mundial multipolar”.

Hay que evitar que el mundo sea conducido hacia su destrucción y al suicidio global y colectivo. Hay, pues, la necesidad de un amplio debate que conduzca a un entendimiento que ilumine el camino del consenso para el establecimiento de un “nuevo orden mundial” multipolar que sustituya la idea de un orden “unipolar”.

Se impone, pues, regular al “libre mercado” y establecer un “nuevo orden” multipolar que garantice la paz, la existencia de la vida humana y la del planeta.

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