Tortuoso camino hacia la paz

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RESUMEN
Luego de la conversación entre Trump y Putin buscando la fórmula de la paz en Ucrania y donde se acordó, entre ambos mandatarios, un alto al fuego de forma parcial, constituye un paso de avance. Las condiciones para una armonía duradera y a largo plazo aunque todavía se ven muy lejos de ser alcanzadas.
Esa guerra, en la que participan, además de Rusia y Ucrania, los países de la OTAN que lidera EE. UU. junto a Europa, se ve muy lejos de resolverse por ahora aunque se cumplan las condiciones acordadas entre Trump, Putin y Zelenski, por lo cual el mundo continúa conmocionado por el estado de los conflictos, atizados también por la guerra de exterminio que lleva a cabo Israel contra Palestina, nación del Medio Oriente que corre el peligro de desaparecer, al menos de la Franja de Gaza, donde se lleva a cabo un crimen de lesa humanidad.
A los impactos de ese estado de guerra y de violencia que llena de incertidumbre a la humanidad, se les unen los efectos de la nueva política internacional que viene aplicando el gobierno del presidente Trump en EE. UU. y que son consecuencias del enfrentamiento entre dos modelos de regímenes económicos diferentes: el instalado con la globalización bajo la estrategia neoliberal, enfrentado ahora con el modelo endógeno, de desarrollo hacia adentro, proteccionista, que intenta instalar Trump desde su país y que corre en sentido contrario al modelo neoliberal y cuyo choque se está traduciendo en una guerra de precios a partir de los aranceles, los intereses y los impuestos.
El gran temor que surge de esa otra confrontación de sistemas económicos es que la economía internacional caiga en la estanflación con inflación, es decir, decrecimiento con elevación de los precios, crisis que podría desestabilizar a buena parte de los países del mundo y cuya expectativa provoca el estado de incertidumbre que abate a todas las naciones.
Ante esas circunstancias, el papa Francisco desde su reclusión de enfermo ha clamado: “desarmar las palabras, desarmar las mentes y desarmar la Tierra”. Agrega el papa en su mensaje que: “en este momento de enfermedad en el que, como he tenido ocasión de decir, la guerra parece aún más absurda”.
Esas palabras del papa parecen indicar el camino para una reflexión de la cual surja la solución a tantos conflictos que quieren superponer los “intereses” por sobre la vida y la razón.
¡Qué se siga el camino racional que conduce a la paz duradera!




