Cómo comer bien este verano gastando menos: menú semanal completo y económico con recetas fáciles y lista de la compra

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RESUMEN
En verano buscamos comidas fáciles, frescas y rápidas. Esa comodidad, sin embargo, puede encarecer bastante la cesta si cada comida se resuelve con un producto diferente, preparaciones listas para consumir o envases pensados para una única ocasión. A esto se suma la subida de precios de los alimentos.
Muchas familias han reducido el gasto y han cambiado su forma de comprar, dando prioridad a productos que parecen baratos o que llenan más. Aún así, el precio más bajo del supermercado no siempre representa el mayor ahorro.
Lo barato se mide por raciones, no por envases
Para saber si una compra compensa, hay que calcular cuánto producto se aprovecha y cuántas raciones ofrece. En el pollo con hueso, el pescado entero o la sandía, parte del peso se desecha. En el arroz, las legumbres, el yogur o las conservas, el aprovechamiento es mayor. También importa cuántas veces puede utilizarse.
Sigue estos consejos para ahorrar en el súper y aprovechar al máximo los alimentos y seguir comiendo sano. Comprar barato no significa que vayas a ahorrar más, hay que tener en cuenta otros factores
Un pimiento para una sola receta puede acabar estropeándose pero si sirve para gazpacho, pisto y una ensalada, su coste se reparte entre varias comidas.
El tiempo y el tamaño del envase también cuentan. Las legumbres secas son más baratas por ración, pero un bote cocido compensa si ahorra tiempo y energía.
Del mismo modo, el formato familiar solo sale rentable cuando se consume o permite congelarlo. De lo contrario, un envase más pequeño contribuye a reducir el gasto final.
Legumbres y soja texturizada: las proteínas que más raciones ofrecen
Las legumbres son una de las opciones más económicas y nutritivas. Un kilo en seco ronda los dos euros y permite preparar unas doce raciones, con un coste aproximado de 15-18 céntimos por plato. Aportan proteína, hidratos de carbono, fibra, hierro y otros minerales, y en verano pueden consumirse en forma de ensaladas, hummus, cremas frías, hamburguesas vegetales o platos de arroz.
Los botes ya cocidos cuestan más por kilo, pero siguen siendo asequibles. Un envase de 70-90 céntimos permite preparar dos o tres raciones si se combina con verduras, arroz, patata o huevo.






