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Choque de campañas


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Mientras la oposición se empecina en forzar la percepción negativa de la presente gestión de gobierno, ciertas agencias descentralizadas del gobierno, como lo es el Banco Central, presentan un panorama que pone al descubierto la exa­geración, más allá de la realidad, en los argumentos difundidos por la oposición.

En efecto, el Banco Central ejecutando su programación de difusión, casi semanal, sobre la marcha de la economía, trae información que nos pintan una realidad optimista de la economía, tal como la información presentada en los medios en el día de ayer, donde nos dice que la inflación se situó por debajo del 4 % en el año 2023, cerrando el nivel de inflación en 0.54 % al mes de diciembre.

Esa realidad estadística oficial, casi siempre avalada por las agencias internacionales, no solo habla de la estabilidad macroeconómica de la República Dominicana, sino del vigor que exhibe el crecimiento de la economía, la cual crecerá para el 2024 por encima del 4 % anual.

Con informaciones como esas se desmonta el argumento de la oposición de que el país “va por mal camino” y que la política económica que impulsa el Gobierno y el Banco Central constituye un “desastre”, cuando los indicadores de la economía dicen lo contrario.

Exagerar los indicadores del “desastre” económico para forzar a la población a mani­festar una percepción negativa sobre el manejo oficial de la economía, constituye un error en la estrategia de comunicación y de conceptua­lización de la oposición, cosa que se refleja en las encuestas de preferencia electoral, las cuales presentan desde hace más de un año de medición una estructura de preferencia electoral prácticamente congelada, en la cual el candidato oficial mantiene y fortalece un posicionamiento entre el 53 % y 56 %, en tanto que los dos candidatos de la oposición se mantienen: uno en el segundo lugar entre el 23 % al 27%; y el otro en el tercer lugar con un 12 % al 16 %.

La exageración sobre los ejes estratégicos de la inflación y su impacto en el nivel de vida, así como en la situación de la crimina­lidad, la delincuencia y la inseguridad ciudadana, hasta ahora, no han surtido el efecto deseado por la oposición y más bien han fortalecido el posicionamiento de la reelección constitucional del actual mandatario.

En ese choque entre los competidores electorales, el candidato oficial sale beneficiado apoyado por una campaña publicitaria que se basa en un activo programa de inauguraciones de obras y de acciones que impulsan una agenda de gobierno que, además, ha fortalecido el crecimiento económico combinado con una política de subsidio dirigida a los menos favorecidos, adicionándole a la economía del “libre mercado”, el “rostro humano” que evite el “capitalismo salvaje” y corrupto promovido por la globalización.

La posición de la opción oficial deberá empeñarse en la eficiencia de su gestión, mientras que los candidatos de la oposición deberán revisar y modificar la línea argumental de campaña, cuidando de no recurrir a planes de ataques que desborden los límites jurídicos en la lucha institucional por el poder.

¡Qué se mantenga la paz y la tranquilidad social!   

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