Crisis haitiana y RD

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RESUMEN
La crisis de Haití, caracterizada por un gobierno débil y parcial y por el predominio de bandas armadas asociadas a los grupos oligárquicos empresariales del país vecino, se ha ido tornando cada vez más peligrosa para la integridad territorial de la nación.
Primero, fue lo del canal sobre el río Masacre, luego fue el bloqueo a la importación de productos dominicanos con el cierre de la frontera del lado haitiano, y ahora, de forma más agresiva un contingente de efectivos policiales haitianos invadió territorio dominicano para destruir mercancías adquiridas por comerciantes haitianos, que intentaban introducirlas a su país.
Esa situación hizo que el presidente Abinader lanzara la advertencia de que su Gobierno “será bien duro” con los violadores haitianos y que al mismo tiempo se prepara una nota diplomática sobre esos incidentes que deberá servir para dar a conocer la delicada situación que se está viviendo en la frontera entre ambos países.
La situación es, si no grave, al menos preocupante, si consideramos que existe en el mundo un clima de guerra y de convulsiones contagiosas: la guerra de la OTAN y Rusia en Ucrania; la guerra de Israel y Hamás en suelo palestino; la potencial confrontación entre Venezuela y Guyana; y ahora la amenaza que está significando la inestabilidad de Haití para la República Dominicana, son situaciones que definen un contexto propenso a las salidas violentas.
Toda esa situación tiene su origen en el predominio de la doctrina neoliberal y su énfasis en una economía de mercado globalizada, la cual ha dado lugar a una competencia de mercados entre las grandes potencias, haciendo predominar los grupos de intereses que emergen del mercado aferrados al criterio fáctico del dinero que justifica las guerras más allá de la competencia, la política, y la diplomacia.
Esa dinámica de la globalización ha dado lugar al proceso de “vaciamiento de valores” incluyendo los valores que han servido de fundamento para la paz, la libertad y la democracia moderna. Por eso los partidos políticos clásicos, conservadores y liberales, han dado paso a corrientes partidarias que se inscriben en el autoritarismo de derecha extrema y del populismo de izquierda, los cuales amenazan con barrer la institucionalidad democrática, tal como se intentó en los propios EE. UU con Trump y en Brasil con Bolsonaro; y del otro lado, como sucede actualmente en Venezuela y en Nicaragua.
En medio de ese panorama convulso, la RD debe agotar las vías diplomáticas para prevenirse en el caso del conflicto con Haití, manteniendo el llamado que ha reiterado frente a la Comunidad Internacional en el sentido de que no hay solución dominicana al problema de Haití, pero al mismo tiempo tomar todas las medidas necesarias de defensa militar que garanticen la soberanía del territorio de la República.
En ese orden, se hace prudente un plan de defensa, preparando a las FF. AA. con equipos y personal entrenado y adecuado en número para concentrarlos en la zona fronteriza. También es necesario acelerar el levantamiento del “muro”, al tiempo de renovar la línea fronteriza instalando nuevos hitos e intercalándoles torres de vigilancia y observación que garanticen una mayor seguridad fronteriza.
¡Hagamos conciencia: “La nación comienza en la frontera”!





