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Razonable decisión


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El presidente Abinader, luego de supervisar los trabajos de rehabilitación del canal de La Vigía, con lo cual se recuperará el agua del río Masacre, anunció que el Gobierno contempla la apertura de la frontera para los fines de restablecer el intercambio comer­cial.

La medida del cierre de frontera, necesaria en un primer momento, dejó ver el impacto negativo para ciertos sectores nacionales, especialmente vinculados a la producción de bienes alimenticios que se exportan hacia Haití, moviendo la economía entre ambas naciones, que para República Dominicana significa un intercambio comercial de más de mil 200 millo­nes de dólares anuales.

La parálisis de ese sector productivo por efecto del cierre de la frontera, pronto se manifestó en contra de la medida oficial, al tiempo de que diversas voces se expresaron en favor del levantamiento de la medida, de modo que se restablezca el intercambio comercial entre los dos pue­blos.

Dos circunstancias han favorecido la disposición del Gobierno nacional de flexibilizar las medidas tomadas contra Haití por la construcción del canal sobre el Masacre de forma unilateral y fuera del marco jurídico internacional. Esas circunstancias son: la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU decretando la intervención en Haití para fines pacificadores; y la decisión del Gobierno de rehabilitar el Canal de La Vigía, con lo cual se recupera el agua del río Masacre.

Dadas esas dos condiciones, el Gobierno dominicano tiene en sus manos la justificación para comenzar a flexibilizar las medidas tomadas, derogando al menos y por ahora la prohibición del intercambio comercial, con lo cual se satisface el pedido de dicha flexibilización.

Sin embargo, una vez hecho el anuncio por el propio presidente, voces dominicanas y también del lado haitiano se están manifestando en contra del anuncio de flexibilización, poniendo en evidencia que con la situación actual se quiere aprovechar la misma para otros fines que entran en el orden político, tanto de Haití como de la República Dominicana.

En medio de ese panorama de conflictividad el Gobierno debe mantener su disposición a la apertura del intercambio comercial y con ello eliminar un obs­táculo que provoca, como la prohibición del intercambio comercial y de los mercados, más negatividad que positividad para los productores nacionales, para el país y para el propio Gobierno.

¡Qué no se eche atrás la apertura del comercio con Haití!

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